Cada alimento que llega a una mesa es el resultado de múltiples decisiones que comienzan mucho antes de su preparación. La inocuidad alimentaria es la certeza de que ese alimento es inocuo y da tranquilidad a quien lo consume. Algunas señales de esa seguridad son visibles, como el empaque, la frescura o la información nutrimental.
En el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, vale la pena reconocer ese trabajo que existe detrás de cada producto inocuo. La confianza se construye desde el diseño de una receta, la selección de proveedores, los procesos de elaboración y cada revisión que permite asegurar que los alimentos lleguen a los consumidores con la calidad e inocuidad que esperan.
En Grupo Bimbo, esta responsabilidad se refleja en los millones de personas en distintos países que nos eligen todos los días. Por eso, la inocuidad alimentaria es una forma de cuidar esa confianza. Significa anticipar cualquier variable que pueda afectar la calidad e inocuidad, escuchar al consumidor y mantener estándares consistentes en cada etapa de nuestra cadena de valor.
Para lograrlo, contamos con un Sistema Global de Calidad e Inocuidad que guía el desarrollo de productos inocuos y de alta calidad, alineado con estándares internacionales como los de la Iniciativa Global de Inocuidad Alimentaria, conocida como GFSI por sus siglas en inglés. Este sistema acompaña todo el ciclo de vida del alimento, desde la escucha al consumidor y el diseño del producto, hasta la compra de insumos, la elaboración, la venta y la retroalimentación de nuestros consumidores para saber si cumplimos con sus expectativas.
Estos avances reflejan una forma de operar basada en procesos homologados, auditorías constantes y mejora continua.
La prevención es uno de los principales componentes de este sistema y forma parte de una cultura de inocuidad compartida que impulsamos en toda la organización. Aplicamos estándares globales relacionados con diseño sanitario, buenas prácticas de manufactura, control de agua, limpieza y sanitización, control de alérgenos, mantenimiento para la inocuidad alimentaria, control microbiológico, trazabilidad entre otras medidas.
Estos elementos responden a un mismo objetivo: asegurar y proteger la inocuidad de nuestros productos. Esta es una disciplina de ciencia y precisión; requiere controles coordinados, consistentes y mejora continua.
También requiere escucha. A través del Connection Center mantenemos un canal abierto para conocer comentarios, dudas y experiencias de nuestros consumidores. Esa información se analiza y se transforma en acciones concretas para mejorar procesos, identificar tendencias, anticipar riesgos y reforzar la calidad de nuestros productos.
La inocuidad alimentaria se demuestra en auditorías internas y externas, certificaciones, protocolos, capacitación, ciencia aplicada y disciplina cotidiana. Desde quienes desarrollan una receta hasta quienes supervisan una línea de producción, desde quienes validan un ingrediente hasta quienes escuchan al consumidor, todos forman parte de una misma red de confianza, donde cada colaborador actúa como guardián del producto y de la seguridad de quienes lo consumen.
En Grupo Bimbo, seguiremos trabajando para que cada producto que llegue a las manos de nuestros consumidores sea resultado de procesos rigurosos, decisiones responsables y sistemas diseñados para cuidar a las personas. Alimentar un mundo mejor también significa hacerlo con calidad e inocuidad, todos los días, en cada producto